Siglo XV.
Es el fin de una era.
Europa arde por los cuatro costados, inmersa en guerras fratricidas. Una fría sombra extiende sus alas sobre todo el continente, alimentada por el fanatismo y la barbarie. Hogueras, torturas y autos de fe siembran el odio entre los que un día vivieron como hermanos. Además, el avance del Imperio otomano amenaza el corazón mismo de la cristiandad, bloqueando el suministro de los bienes más preciados. Todos los caminos parecen cortados.
Una civilización entera se tambalea, y solo un milagro podría salvarla. No hay nadie capaz de encontrar una salida, de darle la vuelta a todo. Porque, a veces, la verdad solo está al alcance de los elegidos. De los que, sobre hombros de gigantes, consiguen ver más allá del horizonte. De hacer que lo imposible se convierta en realidad.
Este es el tiempo que le toca vivir a Pedro, un pequeño bastardo nacido en los confines del viejo Finis Terrae. Un niño que crece en la aldea de Portosanto, olvidado por todos y ajeno al trascendental destino que le ha sido reservado.
Extender luz sobre las tinieblas.
Cambiar el mundo para siempre.

- 690 páginas
- Spanish
- ePUB (apto para móviles)
- Disponible en iOS y Android
eBook - ePub
Descripción del libro
Cuenta con la confianza de 375,005 estudiantes
Acceso a más de 1 millón de títulos por un precio mensual asequible.
Estudia de forma más eficiente usando nuestras herramientas de estudio.
Información
Categoría
LiteraturaCategoría
Ficción histórica-1
Mont Saint Michel, enero de 1437
Bajo la luz tenue del alba, la figura de un monje a caballo, seguida por una mula cargada, sale de la abadía que se alza en lo alto del islote escarpado. Cruzando la puerta fortificada, se interna en el sendero que atraviesa la bahía a pie seco durante la marea baja.
Mientras cruza la marisma camino del continente, atribulan su mente emociones encontradas. Se siente frustrado por tener que abandonar su retiro de estudio y contemplación, pero la misión que le han encomendado supone un encargo imposible de eludir.
A medio trayecto, gira la cabeza y mira atrás, a la figura del antiguo monasterio que, pese a amenazar ruina, aún se alza imponente sobre el islote que se yergue en medio del arenal. Entonces recuerda los relámpagos que azotaban el campanario durante la noche en que llegó la misiva.
El hombre trata de ahuyentar los malos augurios, se coloca la espada que oculta entre las ropas y obliga a su caballo a apretar el paso. La marea está subiendo y hay que llegar enseguida al final de la senda de arena.
Cuando su montura comienza a ascender por la cuesta que lo llevará tierra adentro, con la luz anaranjada del amanecer, distingue las primeras chimeneas humeantes entre los campos labrados. El viajero respira profundamente mientras cierra los ojos. No parece tan mal futuro el encargo bajo esta aurora esperanzadora. Sí, sonríe.
Volvemos a los caminos. Volvemos al mar.

Parte primera
El pequeño bastardo
1430 – 1437
I
Los días pasan despacio en Portosanto.
Unos muchachos recogen leña, otros llevan las vacas a pastar. Hay mujeres que lavan en el riachuelo, niñas que llenan cántaros en la fuente, y hay también hombres que salen al mar en lanchas pesqueras.
En la parte baja de la aldea, en la ribera, hay un pequeño puerto. Apenas un abrigo de suelo arenoso donde varan las barcas de colores. Río arriba está el camino de la villa, que entre fresnos y sauces lleva en menos de media legua a Pontevedra, atravesando el puente viejo. Allí comienza la ría, que pasa por debajo siendo río de agua dulce y que se abre al mar por la parte de poniente, con la isla de Tambo en medio y la de Ons justo en la bocana.
Este confín del mundo pertenece al antiguo reino de Galicia, bajo el dominio de la Corona de Castilla. Aquí, en las tierras que hacen frontera con Portugal, el señor de Soutomaior gobierna a su antojo, lejos de los conflictos que asolan el viejo continente.
Este es el lugar, y este el tiempo, que le tocó vivir a Pedro. El niño que nació condenado al exilio por su propia familia. El hidalgo bastardo que nació atado a un curioso destino.
Extender la luz.
Cambiar el mundo para siempre.
II
—Constanza, ¿dónde está Pedro? —preguntó el tío Cristovo.
—No lo sé —respondió, sin darle más importancia, la madre del niño.
El pequeño Pedro de Zúñiga se crio en la calle, a medias entre los vecinos y su tío abuelo Cristovo de Avellaneda. Fue creciendo entre las veredas y el fondeadero de Portosanto en sus primeros años de vida, pasando los días entre lanchas varadas y mareantes de piel dorada.
En cuanto aprendió a andar, Pedriño salió de aquella casona hidalga, vacía de gente y llena de silencio. La melancolía de los que allí se encontraban prisioneros nunca le gustó.
Constanza de Zúñiga, su madre, provenía de una familia noble de la villa. Esta niña nos va a dar problemas, pensaba su madre cada vez que la muchacha se pasaba la tarde jugando con las pescantinas de los bajos fondos. Tal cual su tío Cristovo, que mal rayo lo parta, rumiaba su padre, frustrado por contar entre sus familiares con aquel individuo, su cuñado, que en tantos problemas los había metido.
Al final, los presagios se cumplieron: la niña, de diecisiete años, quedó encinta, y, de padre desconocido, nació el pequeño Pedro. Ante tal vergüenza, los señores de Zúñiga recluyeron a su hija en la casa familiar de la aldea de Portosanto. Aquella casa en la que vivía, sin más ocupación que beber una jarra de vino tras otra, el viejo Cristovo. Antaño orgullo y ahora oprobio de su estirpe.
La casa, conocida por los vecinos como «la casa de la Cruz», era la más rica de la aldea.
Ante la indiferencia de su madre, Pedro solía pasar el rato con su tío. A veces, paseaban por la Moureira, el barrio de los pescadores de la villa, lleno de casitas apiñadas junto a la ría con los aparejos amontonados ante las fachadas. Allí estaban los astilleros, donde el tío contemplaba el trabajo de los carpinteros de ribera que construían navíos. No se trataba de lanchas de xeito ni de dornas de escarva, sino de carracas y naos que, cargadas de vino, atravesaban el golfo de Vizcaya, o llevaban sal a los puertos del Mediterráneo. Los mejores constructores del muelle de Santa María eran los de la casa da Coxa1. A Pedro le gustaba jugar entre los barcos a medio construir, fantaseando que era un gran capitán. Al menos, hasta que algún carpintero lo echaba de allí a cajas destempladas.
Sin embargo, la mayor parte del tiempo lo pasaba en Portosanto. La aldea era pequeña, apenas diez casas rodeadas de campos en los que pastaban ovejas y vacas. Casas de familias que vivían de labrar las tierras y de criar animales.
Y de ir al mar, algunos. Eran los llamados «mareantes». Los que poseían una barca pequeña con la que salían a pescar.
Entre las casitas de Portosanto, los campos surcados de riachuelos que las rodeaban y el puerto crecía Pedriño. Jugando con los otros muchachos, hablando con las mujeres que lavaban la ropa y acompañando a los hombres en su trabajo. Los vecinos se reían con las ocurrencias de aquel niño de familia rica que veía pasar los días en la calle.
Fueron jornadas de levantarse temprano para ir a ver cómo partían los botes al amanecer, de echar la mañana ayudando a los vecinos en las fincas y las tardes de charla con los lobos de mar recién retornados de la última marea.
Una vida sencilla que pronto se iba a ver interrumpida.
1 Casa de la Coja (n. del A.).
III
Unas tres leguas al sur de Pontevedra, sobre una colina, se alzaba la fortaleza de Soutomaior. Dos torres unidas por una muralla que cerraba un patio de armas y que dominaban una tierra ondulada de bosques densos y regatos transparentes.
Aquel era el castillo del gran señor del sur de Galicia, Fernán Eannes. Propietario de lugares, aldeas y mo...
Índice
- -3
- -2
- -1
- Parte primera
- I
- II
- III
- IV
- V
- VI
- VII
- VIII
- IX
- X
- XI
- XII
- XIII
- XIV
- XV
- XVI
- XVII
- XVIII
- XIX
- XX
- XXI
- XXII
- XXIII
- XXIV
- XXV
- XXVI
- XXVII
- XXVIII
- XXIX
- XXX
- XXXI
- XXXII
- XXXIII
- XXXIV
- XXXV
- XXXVI
- XXXVII
- XXXVIII
- XXXIX
- XL
- XLI
- XLII
- Parte segunda
- XLIII
- XLIV
- XLV
- XLVI
- XLVII
- XLVIII
- XLIX
- L
- LI
- LII
- LIII
- LIV
- LV
- LVI
- LVII
- LVIII
- LIX
- LX
- LXI
- LXII
- LXIII
- LXIV
- LXV
- LXVI
- LXVII
- LXVIII
- LXIX
- LXX
- LXXI
- LXXII
- LXXIII
- LXXIV
- LXXV
- LXXVI
- LXXVII
- LXXVIII
- LXXIX
- LXXX
- LXXXI
- LXXXII
- LXXXIII
- LXXXIV
- LXXXV
- LXXXVI
- LXXXVII
- LXXXVIII
- LXXXIX
- XC
- XCI
- XCII
- XCIII
- XCIV
- XCV
- XCVI
- XCVII
- Parte tercera
- XCVIII
- XCIX
- C
- CI
- CII
- CIII
- CIV
- CV
- CVI
- CVII
- CVIII
- CIX
- CX
- CXI
- CXII
- CXIII
- CXIV
- CXV
- CXVI
- CXVII
- CXVIII
- CXIX
- CXX
- CXXI
- CXXII
- CXXIII
- CXXIV
- CXXV
- CCXXVI
- CCXXVII
- CXXVIII
- CXXIX
- CXXX
- CCXXXI
- CXXXII
- CXXXIII
- CXXXIV
- CXXXV
- CXXXVI
- CXXXVII
- CXXXVIII
- CXXXIX
- CXL
- CXLI
- CXLII
- CXLIII
- CXLIV
- CXLV
- CXLVI
- CXLVII
- CXLVIII
- CXLIX
- CL
- CLI
- CLII
- CLIII
- CLIV
- CLV
- CLVI
- CLVII
- CLVIII
- CLIX
- CLX
- CLXI
- CLXII
- CLXIII
- CLXIV
- CLXV
- CLXVI
- CXLVII
- CLXVIII
- CLXIX
- CLXX
- CLXXI
- CLXXII
- CLXXIII
- CLXXIV
- CLXXV
- Parte cuarta
- CLXXVI
- CLXXVII
- CLXXVIII
- CLXXIX
- CLXXX
- CLXXXI
- CLXXXII
- CLXXXIII
- CLXXXIV
- CLXXXV
- CLXXXVI
- CLXXXVII
- CLXXXVIII
- CLXXXIX
- CXC
- CXCI
- CXCII
- CXCIII
- CXCIV
- CXCV
- CXCVI
- CXCVII
- CXCVIII
- CXCIX
- CC
- CCI
- CCII
- CCIII
- CCIV
- CCV
- CCVI
- CCVII
- CCVIII
- CCIX
- CCX
- CCXI
- CCXII
- CCXIII
- CCXIV
- CCXV
- CCXVI
- CCXVII
- CCXVIII
- CCXIX
- CCXX
- CCXXI
- CCXXII
- CCXXIII
- CCXXIV
- CCXXV
- Parte quinta
- CCXXVI
- CCXXVII
- CCXXVIII
- CCXXIX
- +1
- +2
- +3
- Agradecimientos
- Contenido especial
Preguntas frecuentes
Sí, puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento desde la pestaña Suscripción en los ajustes de tu cuenta en el sitio web de Perlego. La suscripción seguirá activa hasta que finalice el periodo de facturación actual. Descubre cómo cancelar tu suscripción
No, los libros no se pueden descargar como archivos externos, como los PDF, para usarlos fuera de Perlego. Sin embargo, puedes descargarlos en la aplicación de Perlego para leerlos sin conexión en el móvil o en una tableta. Descubre cómo descargar libros para leer sin conexión
Perlego ofrece dos planes: Essential y Complete
- El plan Essential es ideal para los estudiantes y los profesionales a los que les gusta explorar una amplia gama de temas. Accede a la biblioteca Essential, con más de 800 000 títulos de confianza y superventas sobre negocios, crecimiento personal y humanidades. Incluye un tiempo de lectura ilimitado y la voz estándar de «Lectura en voz alta».
- Complete: perfecto para los estudiantes avanzados y los investigadores que necesitan un acceso completo sin ningún tipo de restricciones. Accede a más de 1,4 millones de libros sobre cientos de temas, incluidos títulos académicos y especializados. El plan Complete también incluye funciones avanzadas como la lectura en voz alta prémium y el asistente de investigación.
Somos un servicio de suscripción de libros de texto en línea que te permite acceder a toda una biblioteca en línea por menos de lo que cuesta un libro al mes. Con más de un millón de libros sobre más de 990 categorías, ¡tenemos todo lo que necesitas! Descubre nuestra misión
Busca el símbolo de lectura en voz alta en tu próximo libro para ver si puedes escucharlo. La herramienta de lectura en voz alta lee el texto en voz alta por ti, resaltando el texto a medida que se lee. Puedes pausarla, acelerarla y ralentizarla. Obtén más información sobre la lectura en voz alta
¡Sí! Puedes usar la aplicación de Perlego en dispositivos iOS y Android para leer cuando y donde quieras, incluso sin conexión. Es ideal para cuando vas de un lado a otro o quieres acceder al contenido sobre la marcha.
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación
Ten en cuenta que no será compatible con los dispositivos que se ejecuten en iOS 13 y Android 7 o en versiones anteriores. Obtén más información sobre cómo usar la aplicación
Sí, puedes acceder a Portosanto de Rodrigo Costoya en formato PDF o ePUB, así como a otros libros populares de Literatura y Ficción histórica. Tenemos más de un millón de libros disponibles en nuestro catálogo para que explores.