Procesos de evaluación, ¿para atontar o para activar el pensamiento?
Experiencias dañinas de evaluación
En el ámbito escolar hemos avanzado en la comprensión del sentido que tiene la evaluación de los estudiantes; sin embargo, se siguen observando prácticas obsoletas y enajenadoras; por ejemplo, aún existen contextos educativos en los que se cree que: entre más pruebas escritas de selección múltiple con única respuesta y múltiple respuesta se apliquen, mayor será la preparación del estudiante; asunto equivocado que conduce a múltiples instituciones educativas a implementar prácticas como la de limitar los procesos de enseñanza aprendizaje a la aplicación absurda y aislada de pruebas escritas que solo buscan un entrenamiento mecánico y pasivo, que no apunta a la activación del pensamiento y de la imaginación; a esta práctica se le suma la torpe idea de creer que entre más tareas tenga el estudiante, más aprenderá, sacrificando así el desarrollo de procesos de pensamiento, el debate, el análisis, la crítica amable y argumentada, la opinión libre, el diálogo relajado, la innovación, la interiorización de valores y principios como el trabajo en equipo, la solidaridad entre compañeros, la planeación, ejecución y evaluación de proyectos interdisciplinares novedosos.
Existen numerosas evidencias que el afán por preparar a los estudiantes para unas pruebas de Estado ha hecho más daño que bien; pues miles de instituciones educativas están más preocupadas por el puesto que ocupen en su región y a nivel nacional, que por la formación de seres humanos que reflexionan, piensan, cuestionan, deciden investigar, profundizar e innovar según sus intereses.
Con este tipo de evaluaciones se abusa de preguntas literales o cerradas, dejando por fuera las preguntas interpretativas, hipotéticas, analíticas, de opinión, propositivas, preguntas para enganchar o interesar al estudiante y preguntas esenciales. No es lo mismo preguntar: Defina: ¿qué es un color cálido?, que conducir al estudiante a que resuelva esta situación: La armonía cromática de colores cálidos, ¿qué expresiones o tipos de sensaciones puede generar y cómo lo puede lograr en una composición artística?
Un subsistema escolar que está más preocupado por fortalecer la “imagen” el “nombre” de su institución educativa, que, por atender los intereses y ritmos particulares de sus estudiantes, es una institución que jamás debió abrir sus puertas para atender seres humanos.
Informes dañinos en la edad preescolar
Estamos en el siglo XXI, pero en asuntos relacionados con la educación de nuestros niños y niñas, pareciera que estuviésemos en una especie de edad de piedra; hoy, todavía se entregan informes a padres y madres de familia con escalas numéricas o letras peyorativas como D = deficiente, I = insuficiente, B = bueno, E = Excelente; además se utilizan expresiones peyorativas como pésimo, malo; incluso, existe otro extremo que es el de evitar indicar una valoración negativa como fue el caso de una institución educativa que escribe la palabra en proceso, cuando el niño no maneja un concepto; esto es tan dañino como la D de deficiente porque se convierte en una herramienta de engaño a los padres que han puesto su fe en esa institución educativa y por tanto esperan tener un informe objetivo, argumentado, verás y basado en evidencias sobre el rendimiento académico y la interacción social de su hijo.
En este tipo de prácticas equivocada jamás olvidaré la profesora de preescolar que, al ...